Nuestros aguerridos exploradores descansan tranquilos en La Adrada tras tres días de marcha por la sierra.
Comenzaron en Mijares el viernes para alcanzar las piscinas de Casavieja. El vivac quedó frustrada por las tormentas que presidieron esa noche, pero no fueron obstáculo insalvable. Al día siguiente, traslado en furgoneta al punto donde los habíamos dejado para recorrer una ruta hermosísima camino de Piedralaves.
Allí nos esperaban las piscinas naturales del pueblo donde pudimos descansar toda la tarde. Y la calurosa acogida y hospitalidad del párroco del pueblo, al que estamos muy agradecidos, y que nos permitió pasar la noche en los salones parroquiales.
Hoy quedaba una última etapa no menos hermosa pero sí más liviana, camino de La Adrada. Allí nos esperan los autocares que nos llevarán a Ávila para seguir con la tercera parte de nuestra aventura.
Estamos de felicitaciones. Un itinerante de tres días es un proyecto muy complejo. En cocina sonríen satisfechas, aunque algo cansadas, por haber logrado que a las 14.00 estuviera la comida de los pequeños que están en Gavilanes, la de los mayores de itinerante y la cena para que se la lleven hecha a Ávila.
Y los más contentos, los chicos que sienten haber hecho algo importante. Porque lo es. Atrás quedan 42 kilómetros que han sido escenario de paseos, conversaciones tranquilas, risas y diversiones, belleza, paisajes, buenas dosis de esfuerzo, un punto de sufrimiento y, en fin, los aderezos de la vida cotidiana, cuando era cocinada de forma casera y mimosa y que merece la pena refrescar en estos tiempos en los que nos hemos acostumbrado al pre-cocinado y la cocina industrial.
Las sonrisas y la satisfacción de los chicos, confirman que la cocina tradicional sigue sabiendo mejor.
Y solo por esto ha merecido la pena semejante desproporción de esfuerzo por parte de los catequistas.
domingo, 19 de julio de 2015
viernes, 17 de julio de 2015
Para educar a un niño, hace falta una tribu entera
Ya me habéis escuchado esta frase en alguna ocasión. No es mía, su autor es José Antonio Marina, uno de los pensadores más afamados de nuestro país.
Nuestra tribu está hoy completa. Año tras año se va acrisolando la tradición de que hasta el viernes no podamos completarla. Y es motivo de profundo orgullo y alegría. Hoy se incorporaron los últimos cinco miembros de esta tribu educadora. Todos responden al mismo perfil: incorporados al mundo laboral, pueden disponer de una semana de vacaciones pero no de una quincena. El dato denuncia también las situaciones laborales de muchos de nuestros jóvenes quienes, a base de contratos temporales, solo pueden disponer de estos días sueltos.
Que la tribu se complete en viernes, habla de su generosidad extrema, de cambalaches y negociaciones con compañeros de trabajo a los que es difícil de explicar que se trata, en el fondo de vuestros hijos, de un campamento, de un proyecto que aspira a crear ilusiones.
Y la tribu trabaja con intensidad. Hoy los mayores comenzaron el itinerante. Han disfrutado de una hermosa marcha entre Mijares y Casavieja, contemplando las laderas de la cara sur de Gredos. Para llegar a las piscinas del camping donde han pasado la tarde entre baños y divertimentos.
Entretanto, los pequeños han caminado hasta las pozas, aprovechando que la climatología ha concedido cierta tregua con las temperaturas.
Todo esto es más fácil de contar que de realizar. Supone muchas horas de diseño, planificación. Una cocina muy ágil con ánimos para diversificar dos comidas al tiempo, más kilómetros por este valle que los que nos separan de Madrid...
Pero la ilusión es tanta, que supera inconvenientes, genera ingenio y creatividad y, a algunos que son considerados locos, les hace forzar el calendario laboral para que la tribu quede completada en viernes.
Nuestra tribu está hoy completa. Año tras año se va acrisolando la tradición de que hasta el viernes no podamos completarla. Y es motivo de profundo orgullo y alegría. Hoy se incorporaron los últimos cinco miembros de esta tribu educadora. Todos responden al mismo perfil: incorporados al mundo laboral, pueden disponer de una semana de vacaciones pero no de una quincena. El dato denuncia también las situaciones laborales de muchos de nuestros jóvenes quienes, a base de contratos temporales, solo pueden disponer de estos días sueltos.
Que la tribu se complete en viernes, habla de su generosidad extrema, de cambalaches y negociaciones con compañeros de trabajo a los que es difícil de explicar que se trata, en el fondo de vuestros hijos, de un campamento, de un proyecto que aspira a crear ilusiones.
Y la tribu trabaja con intensidad. Hoy los mayores comenzaron el itinerante. Han disfrutado de una hermosa marcha entre Mijares y Casavieja, contemplando las laderas de la cara sur de Gredos. Para llegar a las piscinas del camping donde han pasado la tarde entre baños y divertimentos.
Entretanto, los pequeños han caminado hasta las pozas, aprovechando que la climatología ha concedido cierta tregua con las temperaturas.
Todo esto es más fácil de contar que de realizar. Supone muchas horas de diseño, planificación. Una cocina muy ágil con ánimos para diversificar dos comidas al tiempo, más kilómetros por este valle que los que nos separan de Madrid...
Pero la ilusión es tanta, que supera inconvenientes, genera ingenio y creatividad y, a algunos que son considerados locos, les hace forzar el calendario laboral para que la tribu quede completada en viernes.
jueves, 16 de julio de 2015
Derecho al tiempo libre
Buenas noches a todos.
Con todos los proveedores organizados, solventadas todas las dificultades lógicas del comienzo de un campamento, más aún en unas instalaciones nuevas para nosotros; aparecen pequeños ratitos en los que poder compartir con vosotros lo que aquí sucede.
Sierra de Gredos. Partícipes de los rigores de la ola de calor por mucho que estemos en plena sierra. Invitados a un soberbio espectáculo de belleza natural y arquitectónica en este pueblo que nos acoge y que podréis disfrutar el domingo 26.
Estamos todos muy bien. Acumulamos un corte superficial con un vaso roto y dos arañazos por caídas en juegos. Total: nada de nada.
El viaje de ayer muy cómodo y bonito el día de acogida, de novedades... Hoy ya parece que esta casa es la nuestra y que llevamos aquí media vida.
Muy buen clima entre los chic@s del campamento. De los monitores no puedo hablaros, porque al menos hoy no encontraría palabras suficientes que hicieran justicia a su entrega, su delicadeza y su ternura. Tampoco para nuestras cocineras que llenan de sonrisas a los que se acercan a ellas y más a los que prueban sus guisos.
Estamos muy muy bien.
Tanto, que la alegría encuentra eco en cierta sensación de nostalgia para los que hace apenas una semana estábamos embarcados en otras aventuras. Con los que el año pasado eran ya habituales en los campamentos y este año eran protagonistas en el Campo de Trabajo de Linares.
En el fondo del alma late cierta rabia porque el sueño que les regalamos ya se desvaneció. Los niños de Linares han regresado ya a su realidad. Seguro que hermosa en muchos aspectos. Pero no exenta de injusticias, de faltas de oportunidades, de barreras sociales estructurales que ojalá puedan algún día superar.
Los mismos juegos, la misma entrega de los monitores, las mismas sonrisas pero vidas separadas por desigualdades sociales a veces insalvables.
La UNESCO desarrolló la temática de los Derechos Humanos, especificando que los niños tienen derecho al juego y al tiempo libre. Hicimos justicia a estos retos en Linares. Y ahora en Ávila, con nuestros chic@s.
La alegría de los nuestros es motivo de alabanza y gratitud a Dios. La certeza de que muchos de nuestros niñ@s de Linares no tendrán estos regalos tan a menudo es también oración a Dios. Pero en forma de rabia.
Siguen las risas. Nos acercamos a la velada. Y a los últimos minutos del día en los que unos acordes de guitarra sirven para recordaros cada día.
Tenemos mucha suerte. Y la obligación moral de seguir compartiéndola con quienes no tienen esa fortuna.
Buenas noches.
Con todos los proveedores organizados, solventadas todas las dificultades lógicas del comienzo de un campamento, más aún en unas instalaciones nuevas para nosotros; aparecen pequeños ratitos en los que poder compartir con vosotros lo que aquí sucede.
Sierra de Gredos. Partícipes de los rigores de la ola de calor por mucho que estemos en plena sierra. Invitados a un soberbio espectáculo de belleza natural y arquitectónica en este pueblo que nos acoge y que podréis disfrutar el domingo 26.
Estamos todos muy bien. Acumulamos un corte superficial con un vaso roto y dos arañazos por caídas en juegos. Total: nada de nada.
El viaje de ayer muy cómodo y bonito el día de acogida, de novedades... Hoy ya parece que esta casa es la nuestra y que llevamos aquí media vida.
Muy buen clima entre los chic@s del campamento. De los monitores no puedo hablaros, porque al menos hoy no encontraría palabras suficientes que hicieran justicia a su entrega, su delicadeza y su ternura. Tampoco para nuestras cocineras que llenan de sonrisas a los que se acercan a ellas y más a los que prueban sus guisos.
Estamos muy muy bien.
Tanto, que la alegría encuentra eco en cierta sensación de nostalgia para los que hace apenas una semana estábamos embarcados en otras aventuras. Con los que el año pasado eran ya habituales en los campamentos y este año eran protagonistas en el Campo de Trabajo de Linares.
En el fondo del alma late cierta rabia porque el sueño que les regalamos ya se desvaneció. Los niños de Linares han regresado ya a su realidad. Seguro que hermosa en muchos aspectos. Pero no exenta de injusticias, de faltas de oportunidades, de barreras sociales estructurales que ojalá puedan algún día superar.
Los mismos juegos, la misma entrega de los monitores, las mismas sonrisas pero vidas separadas por desigualdades sociales a veces insalvables.
La UNESCO desarrolló la temática de los Derechos Humanos, especificando que los niños tienen derecho al juego y al tiempo libre. Hicimos justicia a estos retos en Linares. Y ahora en Ávila, con nuestros chic@s.
La alegría de los nuestros es motivo de alabanza y gratitud a Dios. La certeza de que muchos de nuestros niñ@s de Linares no tendrán estos regalos tan a menudo es también oración a Dios. Pero en forma de rabia.
Siguen las risas. Nos acercamos a la velada. Y a los últimos minutos del día en los que unos acordes de guitarra sirven para recordaros cada día.
Tenemos mucha suerte. Y la obligación moral de seguir compartiéndola con quienes no tienen esa fortuna.
Buenas noches.
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