Buenas noches a todos.
Con todos los proveedores organizados, solventadas todas las dificultades lógicas del comienzo de un campamento, más aún en unas instalaciones nuevas para nosotros; aparecen pequeños ratitos en los que poder compartir con vosotros lo que aquí sucede.
Sierra de Gredos. Partícipes de los rigores de la ola de calor por mucho que estemos en plena sierra. Invitados a un soberbio espectáculo de belleza natural y arquitectónica en este pueblo que nos acoge y que podréis disfrutar el domingo 26.
Estamos todos muy bien. Acumulamos un corte superficial con un vaso roto y dos arañazos por caídas en juegos. Total: nada de nada.
El viaje de ayer muy cómodo y bonito el día de acogida, de novedades... Hoy ya parece que esta casa es la nuestra y que llevamos aquí media vida.
Muy buen clima entre los chic@s del campamento. De los monitores no puedo hablaros, porque al menos hoy no encontraría palabras suficientes que hicieran justicia a su entrega, su delicadeza y su ternura. Tampoco para nuestras cocineras que llenan de sonrisas a los que se acercan a ellas y más a los que prueban sus guisos.
Estamos muy muy bien.
Tanto, que la alegría encuentra eco en cierta sensación de nostalgia para los que hace apenas una semana estábamos embarcados en otras aventuras. Con los que el año pasado eran ya habituales en los campamentos y este año eran protagonistas en el Campo de Trabajo de Linares.
En el fondo del alma late cierta rabia porque el sueño que les regalamos ya se desvaneció. Los niños de Linares han regresado ya a su realidad. Seguro que hermosa en muchos aspectos. Pero no exenta de injusticias, de faltas de oportunidades, de barreras sociales estructurales que ojalá puedan algún día superar.
Los mismos juegos, la misma entrega de los monitores, las mismas sonrisas pero vidas separadas por desigualdades sociales a veces insalvables.
La UNESCO desarrolló la temática de los Derechos Humanos, especificando que los niños tienen derecho al juego y al tiempo libre. Hicimos justicia a estos retos en Linares. Y ahora en Ávila, con nuestros chic@s.
La alegría de los nuestros es motivo de alabanza y gratitud a Dios. La certeza de que muchos de nuestros niñ@s de Linares no tendrán estos regalos tan a menudo es también oración a Dios. Pero en forma de rabia.
Siguen las risas. Nos acercamos a la velada. Y a los últimos minutos del día en los que unos acordes de guitarra sirven para recordaros cada día.
Tenemos mucha suerte. Y la obligación moral de seguir compartiéndola con quienes no tienen esa fortuna.
Buenas noches.
Muchas gracias por vuestra dedicación y por decirnos que todo está bien. Disfrutad mucho!!
ResponderEliminarPasadlo bien. Gracias a todos los que hacéis posible este campento
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