domingo, 19 de julio de 2015

Para que dentro de cuatro años...

Hay momentos que quedan grabados en el corazón y que merecen la pena ser compartidos.

Tiene nueve años pero la sensibilidad y la ternura que muchos pierden con la edad.

La homilía de hoy ha sido compartida. Los monitores han expresado experiencias en las que no era fácil ver la voluntad de Dios y su sentido. Y cómo el don del entendimiento, tema de la jornada, nos invita a expresar nuestra fe en el hecho de indagar en la realidad para comprender su verdadero significado.

Alex ha compartido su experiencia en el Campo de Trabajo de Linares de hace cuatro años. Su impacto por la realidad allí contemplada. Dice que no ha sido capaz de acabar de entender el porqué de esa realidad, porque quizá el don no dé para injusticias, lo más contrario a la naturaleza de Dios. Pero sí dice tener experiencia de haber entendido lo que podía hacer su carrera profesional en favor de los desfavorecidos. Y en la forma de expresarse suena, realmente, a don del Espíritu.

Hemos hablado también de cómo el don del entendimiento no lo agota todo. Y que cuatro años después hay niños que, en Linares, están igual o peor que antes. Y que el mal es algo que quizá no siempre pueda comprenderse.

Ana Belén, con sus nueve años, ha guardado, como María, las palabras en el corazón. Y llegado el momento de las peticiones, nos ha dejado un grito de esperanza, una expresión de compromiso y un testimonio de rebeldía ante lo que por injusto no puede ser entendido y menos desde Dios.

Y con una fuerza que bien merece que sus palabras sean las que cierren este relato. Porque hay testimonios tras los cuales lo más correcto es el silencio:

"Por los niños de Linares, para que con nuestra ayuda dentro de cuatro años sí estén mejor que ahora".

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