miércoles, 22 de julio de 2015

El día al revés.

Se trata de un clásico en dinámicas campamentales, aunque aquí en Tres Cantos, que yo conozca, lo hemos estrenado este año.
El desayuno pasa a ser la cena, la cena el desayuno, la velada inaugura el ritmo de actividades y, bien entrada la noche hacemos la oración de la mañana.
A partir de esta sencilla propuesta, la creatividad.
Muy extendida la práctica de ponerse al revés las camisetas. Incluso los pantalones, decisión que hizo ver, a las pocas horas, la practicidad de los bolsillos cuando se iba a echar mano de ellos y no era posible encontrarlos.
Para otros, lo apropiado fue ponerse la ropa interior por encima de los pantalones. Una osada iniciativa que nos dejó no pocas risas.
Los hubo que se pasaron el día por la acampada caminando de espaldas. Quien cambió los términos de las palabras en el orden lógico de una frase. Quién probó a escribir en espejo y quien cambio el orden de las letras para referirse al monitor en concreto.
Y, a río revuelto, la picaresca parece asegurada en la próxima generación de españoles. El más listo de todos un crío que se dirigió a un monitor para pedir un bollo de chocolate a media mañana y que interpretó la negativa del monitor en la clave del día al revés y reivindicó que el "no" debía ser ese día "sí", por lo que tardó menos en desaparecer que en coger el bollo, ante la mirada atónita del monitor que tuvo que aceptar tamaña derrota por la contundencia del argumento.
El caso es que los niños no estaban alertados de que el día era al revés y pasaron las primeras horas del día mirando asombrados la extrañeza de nuestro comportamiento y alternando la sonrisa compasiva con cierta cara de frustración al comprobar en manos de qué insensatos estaban sus vidas estos días.
Con ojos abiertos que cruzaban miradas con otros compañeros para tratar de encontrar algo de seguridad ante lo que era evidente un comportamiento anómalo y absurdo, ante el que la distancia crítica era la mejor opción.
Con el paso de las horas fueron entendiendo la dinámica y haciéndose partícipe de ella, sin olvidar que era un juego, que el día al revés era solo un divertimento que terminaría como había empezado. Los más aventajados, como hemos relatado, se sumergieron en la dinámica hasta hacer de la confusión "ganancia de pescadores".
Cae la noche. El día al revés termina. Mañana volveremos a la normalidad.
Bueno, volveremos en el campamento. Porque la verdadera paradoja de este día es que, tanto ayer como mañana, los periódicos nos seguirán hablando de mundos "al reves" con la diferencia de que estos otros juegos no tienen ninguna gracia. Al principio los mirábamos con extrañeza pero, con el paso del tiempo, hemos ido aceptando estas lógicas y dinámicas para acabar aceptando que el que las religiones sean motivo de conflicto y no de unidad; que los cargos públicos no estén al servicio del bien común y que la corrupción sea una palabra conocida en su significado; que el consumo material tenga más importancia que el cuidado de las personas y, en definitiva, que hayamos dado la vuelta a muchos conceptos imprescindibles para la vida compartida en sociedad.
Y por eso hoy mi oración es con la mirada extrañada de los niños. La que habla de sensatez, de que las cosas tienen una lógica que no puede ser alterada por atractiva que parezca la propuesta. Hago oración con su seguridad, la que provoca una mirada que entrevera la sonrisa con la mirada crítica y que permite hacerse consciente de que estamos en juego y que los juegos tienen una función: la de recrear la realidad, pero no la de ser la realidad.
Quizá por esa razón Jesús indicaba que el Reino es para los que son como niños: para los que saben distinguir cuándo las cosas están en orden, y cuándo, sin más, jugamos a que sean al revés.



3 comentarios:

  1. !!SAICRAG¡¡ !!SAÍD SONEUB¡¡
    !!!SELAINEG SIOS!!!

    ResponderEliminar
  2. No olvides recordarnos la hora de llegada el domingo y las indicaciones! Gracias!

    ResponderEliminar
  3. No olvides recordarnos la hora de llegada el domingo y las indicaciones! Gracias!

    ResponderEliminar