Esta es una frase que escuché en mi curso de monitores, ya datable con carbono 14.
El paso del tiempo me ha permitido corroborar la sabiduría y profundidad de la sentencia y hacerla extensiva al mundo adulto en los siguientes términos: el adulto que no tiene sentido del humor, o tiene una espina en el pie o la tiene en el corazón.
En el campamento tenemos buenas dotes de podología. Es el arte de observar, de tratar de entender y de anticiparse a las razones por las que un niño podría dejar de sonreír. Nuestros chicos gozan de buena salud. Vienen con los pies muy trabajados de sus casas y de las catequesis. Con todo, en los campamentos los niñ@s son distintos y, fuera de su entorno natural, se observan con mayor nitidez tanto las grandezas y miserias de cada uno de nosotros.
Hoy nos han visitado Kirby y Madknight para sumarse a nuestros juegos y nos han permitido disfrutar de un buen rato de risas y carreras. Hay que agradecérselas a los monitores que han estado semanas preparando los disfraces, los juegos y las animaciones para que los niñ@s se sientan, no invitados, sino casi forzados a entrar en una dinámica de trabajo.
Los niños juegan, los monitores cuidamos de sus pies y Dios, en su lenguaje, sonríe con los juegos de vuestros hij@s.



Muchas gracias
ResponderEliminarQué estupendo, cómo nos gusta verles disfrutar y cuidándose los pies... Casi pedicura!!
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