lunes, 20 de julio de 2015

Iguales y desiguales en capacidades

Se llama Alejandro.

Tenía tanta pasión por la vida que quiso adelantarse a los plazos de la naturaleza y eso le hizo tan distinto como tú y como yo. Iguales en dignidad, en derechos, en sueños... pero con otras capacidades. Algunas menos desarrolladas que lo que consideramos común y otras especialmente desplegadas.

Alejandro sonríe como todos; siente la alegría y la tristeza como todos; conserva sueños y deseos en su interior como hacemos todos...

Se expresa como lo hacemos todos, aunque haya que tener algo de paciencia para que encuentre las palabras y la forma en la que expresarlas. Trabaja y se esfuerza como hacemos todos, aunque es consciente de que su ritmo es diferente y que quizá no pueda seguir el de otros, cosa que no resta ni un gramo del valor de todo lo que realiza...

Alejandro es muy importante para nosotros. A lo largo de estos años nos ha enseñado a entender, respetar, acoger y valorar. Y, delicado, cada año nos ha dejado un regalo para que el corazón desarrolle su capacidad de no olvidar. Hace dos años con sus bailes expontáneos que nos recordaron el valor que tiene la vida. El año pasado con un abrazo impresionante con su amigo Diego, síndrome de Down, cuando se les pidió que dieran las gracias a alguien que hubiera mostrado una especial capacidad de acogida y de cuidado.

Y este año también nos ha regalado. Porque en muchas cosas Alejandro no es igual. No lo es para llevar garrafas de agua sin que nadie se lo pida. Ni para entender que sus piernas no resistirían un itinerante de tres días, pero cómo no la marcha de los pequeños a las pozas. No es igual que el resto a la hora de ofrecer abrazos gratuitos como testimonio del valor del encuentro. Y no lo es porque él quiere ayudar.

Ayer hablé con él para saber de sus inquietudes. "¿Vas a Ávila, Alejandro?".
-¡Sí!- contestó sonriente.
-"¿Y a qué vas allí?"
-¡A ser voluntario!-
-"Y qué es eso de ser voluntario, Alejandro"-.

Por un instante, Alejandro detiene su discurso, y se intuye el esfuerzo por construir un argumento, por encontrar la coherencia de una frase, por dar con las palabras adecuadas para mostrarlo... Entretanto, regala una sonrisa al interlocutor para hacer más amena la espera...

-"Ayudar a quien lo necesita". Para acompañar la sentencia con un abrazo tras el cual regresa al juego entre gritos por la alegría que le inunda.

Hoy el campamento nos ha vuelto a regalar imágenes que nunca podremos olvidar. Alejandro ha cumplido su sueño: ¡Ha sido voluntario!.




Y en el silencio de una noche estrellada, me brota una sonrisa preñada de ironía acerca de la igualdad y la discapacidad. Muchos de los adultos a los que conozco han perdido la capacidad de disfrutar con intensidad, de valorar un pequeño gesto, o de querer que la vida sea un regalo no solo para nosotros mismos.

Envidio tus capacidades, Alejandro. Y doy gracias a Dios porque podamos verte crecer entre nosotros.



5 comentarios:

  1. ¡Chapeau por Alejandro! ¡¡Viva Alejandro!! Y la sensibilidad de la persona que ha escrito estas líneas...

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  2. Gracias. De nuevo, una vez más y no me cansaré de repetirlo: GRACIAS

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  3. Ya se sabe que de casta le viene el nombre: Alejandro MAGNO.

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  4. Gracias por compartir palabras con tanto sentimiento, me han emocionado por que he recordado lo especial que es Alejandro que siempre tiene algo que enseñarnos ;) y felicitaciones por el Blog. Me a cuerdo mucho de vosotros ! Besos a todos

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  5. Precioso. Gracias por compartir el contenido y gracias por el continente en el que enmarcas.

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